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La más grande del Mundo



El pasado día 7 ha abierto en Madrid la mayor tienda de la enseña ZARA en el mundo.



Pese a la gran repercusión que ha tenido en los medios debido a su tamaño, lo realmente importante no es la dimensión, sino las novedades que este nuevo centro suponen en la estrategia de la marca.
La primera de ellas es que Inditex se enfrenta cara a cara con otro gigante de la moda, El Corte Inglés. En lo que pudiera considerarse como un auténtico desafío, ZARA sitúa este nuevo espacio precisamente en la Avenida de la Castellana y a escasos cien metros del establecimiento considerado como buque insignia de su competidor.



La segunda tiene que ver precisamente con algo que no está al alcance de los ojos: el edificio es mucho más que un centro de venta, ya que la mitad de su superficie total (6.000 m2) está dedicada a almacenaje con el fin de facilitar las entregas de pedidos online. Una apuesta especialmente fuerte si se tiene en cuenta el coste de esa superficie en pleno centro comercial de la capital. La apuesta parece, en cualquier caso necesaria, para no perder los favores del cliente de cierto poder adquisitivo de las grandes ciudades (El Corte Inglés ofrece ya entregas en 2 horas por 7,90 € con su servicio Click&Express y Amazon lo hace en 1h a través de PrimeNow)



Para terminar, Castellana 79 (esta es la ubicación del edificio en el que se encuentra la tienda, antes ocupado por sendas tiendas de FNAC y Habitat y que ya era propiedad de Amancio Ortega) es mucho más que un simple punto de venta: estamos ante un verdadero showroom, un escaparate de tendencias, un buen lugar para tomar el pulso al cliente y también -por qué no- para mostrar la grandeza de un gigante del sector con gran despliegue de medios, que van desde la pantalla gigante (15 x7 metros) que muestra imágenes de prendas hasta la ecoeficiencia del edificio (con certificación LEED)
La tienda es sobria, diáfana y fácilmente accesible, si bien quedan aún flecos por pulir: al salir de la tienda en mi primera visita, varias de las prendas compradas no habían sido correctamente desalarmadas, lo que hizo que tuviera que volver en dos ocasiones a la caja donde -muy amablemente- y acompañado por encargada de tienda, el problema fue finalmente resuelto.